HAY cementerios solos, tumbas llenas de huesos sin sonido, el corazón pasando un túnel oscuro, oscuro, oscuro, como un naufragio hacia adentro nos morimos, como ahogarnos en el corazón, como irnos cayendo desde la piel al alma.
Hay cadáveres, hay pies de pegajosa losa fría,hay la muerte en los huesos, como un sonido puro, como un ladrido sin perro,saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas, creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.
Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo, pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas, de violetas acostumbradas a la tierraporque la cara de la muerte es verde, y la mirada de la muerte es verde, con la aguda humedad de una hoja de violeta y su grave color de invierno exasperado.
Pablo Neruda
